Blockchain y banca, dos conceptos que parecen ir cada vez más ligados. Pocos son los expertos del sector que no hayan mostrado su interés en esta revolucionaria tecnología, que tiene mucho que decir en torno al modelo de negocio bancario. Nació como núcleo central del sistema de la criptomoneda Bitcoin, pero pocos años después las principales entidades financieras a nivel mundial observaron la capacidad de este sistema para transformar ciertos aspectos del mundo financiero.

Para hacernos a la idea del peso económico de esta tendencia, comparemos algunos datos: en 2016 su valor se calculaba en 210,2 millones de dólares. Pero se prevé un crecimiento exponencial: 339,5 millones en 2017, y hasta 2.312,5 millones en 2021. Un crecimiento de más del 1000% en tan solo 5 años.

Aumento en la velocidad de ejecución de las operaciones bancarias y ahorro de costes de intermediación y registros, son por ahora los mayores beneficios que la banca ve en la tecnología blockchain. Además, claro, de reducir el riesgo. Todo ello permite recortar los costes operacionales: al automatizar la intermediación, y ejecutar las transacciones financieras de forma más eficiente que los sistemas tradicionales, la banca podrá prescindir de miles de empleados especializados en este segmento de la cadena de valor.

El Banco Santander estima un ahorro sectorial de 20.000 millones de dólares, y UBS indicaba que los tiempos de transacción podrían reducirse en un 99,995%. Desde luego, nada desdeñable. La desintermediación es ya una tendencia transversal en múltiples sectores, desde la banca hasta la industria aseguradora, aportando especialmente eficiencia y capacidad de fidelizar a los clientes, al ofrecer un servicio más rápido, transparente y por tanto con una mejor experiencia. Un servicio de más calidad a un menor coste -que, según el área, podría reducirse entre un 50% y un 10%-, toda una oportunidad para los actores del sector financiero. Así las cosas, el engorroso sistema de supervisión de transacciones que funciona a día de hoy, podría tener los días contados.

El propio Deutsche Bank ha expresado que esta tecnología traerá al mundo la cuarta revolución industrial. Para los expertos de este banco, blockchain ha demostrado cubrir las necesidades básicas del sector financiero, por lo que el margen de decepción no es tan amplio. De hecho, esta entidad ya ha desarrollado un sistema, basado en el protocolo blockchain, capaz de liquidar pagos, transferir valores y procesar acciones de pagos de bonos. Aunque está lejos de estar listo para salir al mercado, es un sistema cuanto menos prometedor. También el campo de las transacciones transfronterizas está siendo explorado por la entidad, para abortarlo desde la perspectiva de la ya mencionada tecnología. También el Bundesbank está colaborando en estas pruebas, por lo que parece que el interés de las entidades alemanas es especialmente destacable.

La verificación de identidad de los clientes es otro de los campos que la mencionada tecnología podría transformar, reduciendo los tiempos y los costes, además de aumentar la seguridad del proceso e incrementar la transparencia. Sería, pues, igualmente positivo para el cliente y la entidad.

También ING Group está dando pasos firmes hacia la implementación del protocolo blockchain. Este mes ha lanzado una prueba piloto en seis áreas de negocio, que involucra operaciones como los pagos, la financiación del comercio, los préstamos o la tesorería del banco, por ejemplo. Aunque no prevén que pueda generalizarse el uso de la tecnología en banca a muy corto plazo, llevan ya dos años experimentando con ella. Opinan, como los principales bancos alemanes, que blockchain puede cambiar por completo el mundo de las finanzas. De cara a 2017, plantean colaborar con el Banco Central de Holanda y el Foro Bancario Europeo para lanzar algunas pruebas piloto.

Por su parte, Goldman Sachs, la Reserva Federal de Estados Unidos o el BNY Mellon son algunos ejemplos más de grandes entidades que han experimentado estos últimos meses con el disruptivo protocolo.

En nuestra opinión, el año 2016 ha venido marcado por la proliferación de experimentos de carácter esencialmente conceptuales, mientras que este año 2017 se caracterizará por las primeras experiencias piloto a mediana escala. Un cambio sustancial que justifica el aumento de 129,3 millones de dólares en la valoración de la tendencia entre el pasado año y este, un 61,51%. La adopción generalizada no se producirá, con toda probabilidad, hasta 2025, o incluso más adelante, según la opinión de varios expertos, entre los que destaca Olivier Wyman.

Pero, ¿cuáles son los principales obstáculos para que se generalice el uso del protocolo blockchain en el sector financiero? Fundamentalmente regulatorios, según declaran el 63% de los bancos. Aunque también la seguridad (31%), la carencia de redes adecuadas (25%) y el coste de implantación (19%) son algunos de los motivos que aducen los expertos para explicar la relativa lentitud con la que esta nueva tecnología revolucionará la cadena de valor bancaria.

En definitiva, parece que el protocolo blockchain ha llegado para quedarse, con una previsión de crecimiento de más del 1000% en un plazo de 5 años y las mayores entidades financieras a nivel mundial programando las primeras experiencias piloto para este 2017 tras el éxito cosechado por los experimentos conceptuales del año pasado. Es, con toda seguridad, la mayor revolución para el modelo de negocio bancario que podemos detectar en el horizonte de la innovación.