A día de hoy la presencia de la realidad virtual (VR, por sus siglas en inglés) en noticias, artículos y demás medios es apabullante. Lo que comenzó hace algunos años como ideas que no acababan de cuajar y de funcionar correctamente debido a los impedimentos tecnológicos, es cada día más eficaz gracias al camino iniciado por Oculus Rift. La realidad virtual se ha estado aplicado de forma casi exclusiva al sector de los videojuegos, una industria que no para de crecer y cuyos ingresos futuros dependerán en gran medida de esta tecnología. Pero una vez plantada la semilla de la innovación en este ámbito, se abre todo un campo de posibilidades, que va mucho más allá de la simple experiencia inmersiva en un videojuego. Así las cosas, la realidad virtual se puede aplicar a múltiples sectores, muchas veces relacionados con el entretenimiento, pero empleando una lógica disruptiva, como por ejemplo el turístico.

De hecho, es precisamente este sector donde más provecho puede obtenerse en base a los intereses de los consumidores, al margen, claro está, de la creciente industria de los videojuegos. El turismo es un ámbito que, dadas las tendencias y los métodos de comunicación actuales, puede mover ficha y aprovechar una tecnología capaz de publicitar infinidad de formatos, destinos y actividades de un modo antes impensable.

¿Se imaginan poder elegir destino viéndolo a través de unas gafas de realidad virtual? Ya lo están haciendo realidad empresas como Virgin Holidays, que consiguió incrementar sus ventas un 60% gracias a sus visores de VR basados en Google Cardboard. Así, con esta innovación, permiten a sus clientes, mientras esperan, ver contenidos inmersivos de algunos de los destinos que venden. Visualizar múltiples actividades que es posible realizar en el destino vacacional con videos de 360 grados: turistas nadando con delfines, paseando en primera persona por las playas de Tulum, o relajados en las zonas de piscina del hotel mientras se observa a un camarero traer una bebida refrescante; convierten un viaje en algo muy deseable y es una experiencia que muchos querrían vivir. Concretamente, las ventas a la Riviera Maya como destino turístico -zona en la que se centró el proyecto de esta empresa- aumentaron un 86%, y el 78% del personal de las tiendas evaluó la campaña con un 5 sobre 5.

Esto no solo puede ser de ayuda a los clientes más indecisos en cuanto al destino, sino que la VR también puede permitir al usuario visualizar la habitación del hotel o incluso el camarote, si se trata de un crucero. En el sector hotelero tenemos ejemplos como el de los hoteles Mariott, que ofrecen a sus clientes el servicio “Vroom”, mediante el cual los huéspedes pueden tener una experiencia de realidad virtual en sus habitaciones si así lo desean –mediante unas gafas Samsung Gear VR–. Por otro lado, la aerolínea Qantas Airways ha desarrollado vídeos promocionales de realidad virtual y, en el aeropuerto de Estocolmo, se puede conocer el tiempo que va a hacer en el destino a donde se dirigen los turistas gracias a la misma tecnología.

En esta misma línea, cabe destacar que han surgido numerosas aplicaciones de realidad virtual. En el caso de Google Street View, se ha adaptado a la realidad virtual permitiendo su uso para que los usuarios experimenten las calles como si estuvieran allí realmente. Aunque hay otras apps que tratan de cubrir esta necesidad como YouVisit, que además de destinos turísticos incluye empresas, campus, hoteles y restaurantes, a las que hay que sumar Jaunt VR o Ascape Virtual & Travel Tours.

No sólo esto. Como la influencia de la realidad virtual no para de crecer, y son cada vez más los dispositivos en el mercado, hace año y medio surgió la Sociedad Española de Agencias de Viajes con Realidad Virtual, que ofrece el producto de VR a agencias de todo el mundo, encontrando el grueso de sus clientes en España, donde han sido un total de 2000 las agencias interesadas. En Portugal, particularmente el grupo Airmet, cuenta con más de 200 agencias y su influencia llega hasta Latinoamérica. También navieras de la talla de Costa Cruceros, Trasmediterránea o MSC están investigando cómo aplicar la VR en su ámbito.

Pero, ¿qué tiene la realidad virtual que influye tanto en el cliente? El marketing que incluye los sentidos puede persuadir al consumidor y cuanto más inmersivo sea, más le permite experimentar el producto y crear un vínculo emocional con él, siendo esto muy importante, pues los procesos de decisión se ven sesgados continuamente por la emoción. Además, la fidelidad que se establece entre el consumidor y la marca va aumentando conforme más sentidos se activen, lo que hace muy interesante la realidad virtual como estrategia que da la posibilidad de crear una experiencia multisensorial, además de la novedad que supone, que puede resultar atrayente.

La previsión para el crecimiento económico de la realidad virtual es ciertamente reveladora. La influencia que están ejerciendo este tipo de dispositivos sobre los usuarios es innegable, y a pesar de que el precio y la flexibilidad de los aparatos podían parecer un freno en un primer instante, los esfuerzos que están realizando los distintos desarrolladores están dando sus frutos, lo que dispara las previsiones de venta y supone una mayor facilidad de implantación en los diversos ámbitos. Si actualmente hablamos de un valor de mercado de 6,4 miles de millones de dólares, en 2020 estaremos observando un crecimiento del 631,25%, situándose en 40,4 miles de millones de dólares.

Aunque el sector de los videojuegos seguirá destacando durante los próximos años como el principal beneficiado por la explotación de la realidad virtual, el bienestar y el turismo se colocan en los puestos cuarto y quinto. Muchos expertos coinciden con nosotros en señalar que la VR permitirá desarrollar nuevos productos, gracias a una mezcla de formatos, lo que además constituirá una forma rica de engagement con el público millenial, alejados cada vez más de la publicidad tradicional. Asimismo, veremos en el futuro cómo las visualizaciones en realidad virtual pasan de ser una simple muestra visual con la que vender viajes, a ser un producto completo, es decir, vender la visualización misma. Estaríamos hablando de “viajes” a destinos inalcanzables, como paraísos creados a medida u otros planetas del sistema solar, tal y como ha manifestado el propio Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar la luna, que ha revelado su intención de desarrollar una experiencia inmersiva de viaje a Marte.

En definitiva, entendemos que la realidad virtual se convertirá progresivamente en un complemento imprescindible para las empresas turísticas, desde los hoteles hasta las compañías aéreas, hasta el punto de que no contar con la posibilidad de visualizar el destino o el alojamiento en unas gafas de VR podría ser tan decepcionante como es a día de hoy no ofrecer fotografías del destino al que el usuario pretende viajar, o del hotel que piensa contratar.