Recientemente, Elon Musk, cofundador de PayPal y creador de Tesla y SpaceX, compartió su nuevo proyecto en una entrevista realizada en TED. Su idea se basa en que, cuando los conductores se encuentren con un atasco podrán descender mediante unas plataformas a unos túneles situados en el subsuelo de la ciudad para poder seguir circulando. El coche no será el que se desplace, sino las plataformas que podrán alcanzar unos 200 km/h.

El proyecto se sustenta en la idea de que hoy día en determinadas ciudades hay verdaderos problemas de congestión de tráfico. Además, estos problemas no harán más que aumentar si tomamos datos de la población que se encuentra en las ciudades: La población urbana total según Banco Mundial era de 3,943 mil millones en 2015, ese año poco más de la mitad de la población se concentraban en las urbes, y las previsiones señalan que para 2050 estas cifras aumentarán hasta alcanzar un 66,4% de la población en las ciudades.

El proyecto está comenzando en Los Ángeles, la ciudad norteamericana que más problemas tiene respecto al tráfico, con un nivel de congestión del 45%, pudiendo aumentar el tiempo de llegada hacia el destino hasta 44 minutos (170 horas al año). Siguiendo con esta lógica y continuando en territorio americano, las siguientes ciudades susceptibles de abarcar el proyecto serían San Francisco, que presenta una congestión del 39% y Nueva York del 35%. Sin embargo, mirándolo desde un prisma más internacional, las ciudades con mayor predisposición a adquirir este proyecto dadas sus características a hoy día serían: Ciudad de México (con un nivel de congestión del 66% y un aumento del trayecto de 59 minutos), Bangkok (61% de congestión, 64 minutos de retraso), Jakarta (58%, 48 minutos) y la ciudad china de Chongqing (52%, 55 minutos).

Una de las ventajas que presenta Los Ángeles es que su relativa juventud evita tener que encontrarse restos arqueológicos de forma habitual como sucede en ciudades más antiguas como Roma. Sin embargo, presenta una clara desventaja: la actividad sísmica de la zona, ya que se encuentran en el denominado “Círculo de fuego”, por lo que el proyecto de debe estar preparado para este tipo de fenómenos naturales, construyendo túneles lo suficientemente resistentes.

Si el proyecto se plantea a una escala global su realización es más complicada. Cada subsuelo es diferente y tiene sus particularidades, encontrando regiones más idóneas que otras. Para empezar, no es lo mismo cavar en una ciudad de interior que en una costera, al igual que la zona donde se encuentre la ciudad variará las condiciones del túnel. Por ejemplo, Estocolmo que está sobre granito puede tener menor dificultad que Los Ángeles.

Sin embargo, no es la primera vez que se plantea un túnel en zonas de movimientos sísmicos: El proyecto Marmaray, que consiste en un túnel submarino que conecta Asia y Europa, con una extensión de 13,6 kilómetros, cruzando el estrecho del Bósforo con una parte sumergida –1,4 km, con una profundidad máxima de 62 metros– que traslada a 75.000 pasajeros cada hora por trayecto.

El proyecto se esperaba que finalizase en 2009, pero se retrasó casi cuatro años debido a los restos arqueológicos que había en la zona y las críticas por los riesgos de terremotos, ya que Estambul se encuentra muy cerca de falla del Norte de Anatolia, pero se aseguró de que el proyecto se diseñase para resistir movimientos sísmicos.

Otros ejemplos de túneles que pueden servir de inspiración son: el Eurotúnel, en el Canal de La Mancha, que conecta Francia y Reino Unido con una profundidad media de 40 metros. Y el túnel de San Gotardo, que es considerado el más largo del mundo –57 km, y con una profundidad de máximo 2.300 metros bajo la roca de San Gotardo–, que une al norte y al sur de Europa, atravesando el macizo de los Alpes en 20 minutos y por el que circulan diariamente por dos corredores 65 trenes de pasajeros y 260 de mercancías, permitiendo el tránsito de trenes de carga a una velocidad de 160 kilómetros por hora.

Pero el subsuelo de la ciudad no sólo tiene posibles hallazgos arqueológicos, habría que estudiarlo bien y tener presente infraestructuras ya establecidas como el metro para que no entre en conflicto con el proyecto, además de otras que se encuentran en el subterráneo de la urbe. En Los Ángeles, por ejemplo, debido a la reubicación de las líneas subterráneas de electricidad, electricidad, gas y telecomunicaciones, tuvo unos gastos de más de 45 millones de dólares del presupuesto de ampliación de la línea de metro de la ciudad, además de demandas presentadas por el distrito escolar de Beverly Hills para evitar la construcción de los túneles bajo la escuela secundaria. Parece que este tipo de proyectos están sujetos a quejas por parte de vecinos a causa del ruido, así como financiación inestable derivada de cualquier imprevisto que se pueda dar en el subsuelo.

Sin embargo, según afirmó Musk en la entrevista, el ruido no sería un problema debido a la profundidad que espera que se hagan los túneles. Otras soluciones que aporta el CEO de Tesla es reducir el diámetro de los actuales túneles de tráfico a aproximadamente 3,6 metros. Además, rediseñaría la tuneladora para reducir tiempos entre el excavado y el refuerzo de túneles. Todo esto agilizaría el proyecto y sus costes asociados.

Aun así, no todos los países podrán adquirirlo, ya que parte de los países asociados a los problemas de superpoblación posiblemente no dispongan de medios tanto económicos como tecnológicos para abarcar el proyecto. Un ejemplo es Nigeria, que se espera que de aquí a unos años su población aumente considerablemente para pasar a ser una de las ciudades más pobladas del mundo con uno de los PIB más bajos.

Por otro lado, si analizamos la propuesta, en las plataformas según muestra el vídeo, los vehículos accederían de uno en uno. Esto podría ocasionar colas a la hora de acceder a los túneles, por lo que debería haber suficientes plataformas para evitar la acumulación de vehículos a la entrada, así como, facilitar el acceso a las mismas dada la situación de la circulación.

Los túneles subterráneos de The Boring Company puede ser una solución para el tráfico de las ciudades, sin embargo, algunos están focalizándose en otras alternativas aprovechando las nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial. La empresa Alstom, por ejemplo, ha desarrollado “Mastria” un software inteligente que reúne información de trenes, tranvías, autobuses y bicicletas compartidas para analizarlas y así crear soluciones eficientes para mejorar la coordinación del transporte, así como adaptar y reorganizar la ciudad. Si se produce un corte en una línea de metro, por ejemplo, el software daría aviso para que se aumentase la frecuencia de autobuses. También predice la necesidad de aumentar o no algún servicio en un futuro gracias a datos como la información meteorológica.

Pero la compañía no sólo cree que la clave está en la coordinación, sino que también en el conocimiento que posee el usuario sobre el estado de la circulación, ya que cuanto antes lo sepa, antes podrá evitar entrar en un atasco y decidir rutas alternativas para llegar lo antes posible a su destino. Alstom, aprovechando el flujo de información de Mastria, ha desarrollado OrbanMap, un mapa que está pensado que se proyecte en los andenes de metro que permitirán visualizar el estado del transporte en la ciudad en tiempo real.

Otra propuesta para agilizar la circulación es Local4Global, un programa de investigación europeo de semáforos inteligentes que según el tráfico deciden la duración de los ciclos de luz verde.

Conforme avance las nuevas tecnologías surgirán alternativas a las propuestas realizadas por Musk, pero su proyecto no es incompatible con los posibles futuros, además, posiblemente se vaya modificando conforme avance. Pero, en definitiva, el proyecto de The Boring Company es una forma innovadora de tratar de solucionar los problemas derivados de la circulación de las grandes urbes, no al alcance de todas las ciudades ni países, complejo, pero no imposible.