Nadie puede ignorar que el mundo está lleno de datos, y cada vez más conforme avanzan las tecnologías y aumentan las conexiones. De acuerdo con Walter Jennings, vice presidente de Huawei Technologies, dentro de cinco años tendremos el 5G totalmente implementado, “esto significa que, si hoy el máximo de conexiones permitidas es de 1.000 millones, con el 5G será de cerca de 100.000 millones”.

El creciente uso de Internet entre la población es un hecho manifiesto. Prácticamente todo concepto en desarrollo está asociado con alguno en la red, ya sea por sus ventajas al disponer de un acceso 24 horas al día a cualquier servicio, o por los propios beneficios que suponen para todas las partes disponer de tal servicio (por nombrar algunos ejemplos) siendo en muchas ocasiones un imperativo de uso tener acceso a la red. El uso de Internet en un país como España tiene una tasa de penetración del 82%, alcanzando un elevado 98.6% en el caso de la población joven.

Ante tal cantidad de consumidores las nuevas tecnologías no cesan en un crecimiento que está íntimamente ligado a cómo Internet pasa a ser también un concepto más en el uso cotidiano, y como a veces su utilización se incluye cada vez en más actividades de nuestro día a día. Estas actividades son monitorizadas y estudiadas casi de forma involuntaria, obteniendo patrones de conducta según las distintas acciones de los individuos, ya sea mediante aplicaciones, su manera de usarlas, sus hábitos de compra online, las búsquedas que realizan o el uso de su tarjeta de crédito en la red.

Pero eso no se queda ahí, otras tecnologías, como el coche autónomo, conforme se implementen traerán como consecuencia mareas de datos. Poniendo que un 5% de los españoles utilizara coche autónomo (1,17 millones de coches sin conductor) a 1 gigabyte de datos por segundo, generaría al año un zettabyte (es decir, 10 elevado a 21 bytes). Hoy día, se desconoce dónde se guardarán tal cantidad de datos.

Ante este escenario aparece el Big Data, que encandila a todos gracias al volumen de datos que recoge, la velocidad con la que lo realiza y la variedad de fuentes que maneja. Pero, surge una pregunta, ¿Para qué necesitamos recopilar tantos datos? ¿Realmente la compañía necesita tal cantidad de datos? ¿Con qué propósito?

El Smart Data es la respuesta: Da valor a todos esos datos, estadísticas y números para transformarlos en valor que ayuda a tomar decisiones. Su objetivo no es la recopilación de información, sino la resolución de problemas, dar sentido a esa marea de datos para que se pueda entender y utilizar. No necesariamente consulta tantas fuentes como el Big Data, ni recopila tal cantidad de datos, pero hace un uso inteligente de ellos.

Imagina una persona que todos los sábados va una tienda y compra un litro de cerveza y un sándwich. Recopilamos este dato constante durante cinco años. Pero en las últimas dos semanas ha comprado, en vez de cerveza y sándwich, potitos y pañales. Desde una perspectiva Big data, que toma toda la información, le ofertaríamos cerveza y pañales. Pero desde una perspectiva Smart data, nos daríamos cuenta de ese cambio, y le ofreceríamos esos productos para un padre primerizo”. Dijo Ángel Galán, responsable de Inteligencia de Negocio de Correos.

Es decir, sin el Smart Data los datos son sólo datos. El Big Data recoge los datos en bruto (datos sobre edad, sexo, patrones de comportamiento, estatus social, hábitos como consumidores…), que sin el análisis no sirven.

El mercado del Big Data y el análisis empresarial el pasado año adquirió 130.100 millones de dólares americanos y, se estima que en 2020 el mercado alcanzará los 210 mil millones de dólares.

Este crecimiento se debe a la cantidad de aplicaciones que se pueden dar a esta tecnología que tiene múltiples aplicaciones empresariales, por ejemplo, para la personalización de productos que se van a ofrecer a los usuarios, para obtener patrones de comportamiento según datos extraídos del uso de Internet del usuario, de manera que la empresa pueda anticiparse a los deseos de los clientes.

Tal es el alcance que puede incidir en la vida cotidiana de los usuarios; por ejemplo, AvePoint Citizen Services de Microsoft, que ayuda a los gobiernos mediante los datos recogidos para escanear los caminos con el objetivo de realizar reparaciones rápidas en secciones específicas sin tener que reemplazar toda la carretera, rastrear los patrones de tráfico para determinar cuándo necesita mantenimiento un puente o una estación (en lugar de apoyarse en la vida útil calendarizada que fue determinada por el arquitecto original) y monitorear utilidades de manera remota.

De hecho, las Smart Cities son un buen ejemplo del uso de esta tecnología. No sólo basta con recoger todos los datos que se van generando en la ciudad gracias a las tecnologías emergentes como el IoT, sino que se deben analizar esos datos para que se puedan optimizar servicios públicos, o hacer más eficientes los recursos de la ciudad.

Otro ejemplo claro son las Smart TV. Para quien no esté familiarizado, estas televisiones inteligentes analizan los datos de consumo televisivo de manera que realizan propuestas al usuario de películas, programas y series que puedan resultarle interesantes.

En el ámbito sanitario, el Smart Data ayuda a los especialistas a tener un conocimiento profundo del estado de salud de un paciente, de manera que son capaces de realizar diagnósticos y tratamientos más precisos.

Además, existen aplicaciones como Savana, dedicada a cruzar datos médicos, de forma que el especialista pueda sacar conclusiones rápidamente evaluando el estado de salud, identificando relaciones previamente desconocidas, y capacitándolo para poder predecir sucesos clínicos, además de tomar decisiones en tiempo real.

Otra herramienta relacionada con la salud es Google Flu Trends, que trata de relativizar datos para controlar la proliferación de posibles epidemias.

Esta tecnología también tiene cabida en diferentes departamentos, como el de marketing. Es uno de los que más beneficios puede adquirir del Smart Data debido a que el 48% de estos departamentos llevan a cabo los análisis predictivos. El Smart Data sería un apoyo fundamental a la hora de realizar los insight en temáticas como perfilado de clientes, productos, ventas, experiencia del cliente, programas de fidelización, definición de estrategias, etc.

También en el departamento de Recursos Humanos se ha hecho hueco, con plataformas como TalentSoft dedicadas a la gestión del talento y aptitudes, así como programas educativos personalizados aprovechando el Cloud Computing y la recopilación de datos de manera inteligente.

Pero no todo es de color de rosa. El coste puede ser un inconveniente para estas tecnologías. Además, no se puede ignorar la escasez de profesionales expertos en esta temática, lo que dificulta el aprovechamiento total de las posibilidades que brinda Smart Data.

Sin embargo, este coste puede verse recompensado fácilmente si se tiene en cuenta la dinámica actual en los negocios, que demanda agilidad a la hora de actuar. Los decisores en cada momento del proceso han de ser capaces de desarrollar una serie de actuaciones fundamentadas en datos. El actual ritmo al que se generan los datos y la demanda social de inmediatez en cuanto a sus opciones no pueden esperar a encuestas de calidad de servicio como lo hacían hace no mucho.

Si esto no fuera difícil ya de por sí, las tendencias constantemente cambiantes y con un carácter totalmente mutable, se han convertido en el motor de los mercados. Todos estos datos se ven tan alterados por las distintas decisiones por parte de los consumidores que dejar pasar la información y no hacer uso de ella, al tiempo que no sacar provecho para el propio beneficio, implica quedarse rápidamente desactualizado.

La evolución lógica de los acontecimientos supondrá la inclusión de este tipo de modelos en prácticamente todos los sectores, si es que acaso no lo están ya. La cuestión es como modificaran nuestros hábitos estos conceptos.

Hoy en día el Big Data parece ser el ganador por cantidad de gente interesada en él. Ya sea porque está de moda y todo el mundo quiere participar en él, o al menos mencionar que lo tienen presente ya sea en sus planes o en sus desarrollos de negocio, recopilar datos de manera masiva parece ser lo más atractivo.

Por otro lado, el Smart Data no se queda atrás. Aquellos que hacen un uso correcto de esos datos y no se quedan en meras estadísticas y porcentajes son los que consiguen un uso más acertado de toda esa información. La información desde el punto de vista de la inteligencia competitiva está hecha para convertirse en inteligencia, valga la redundancia, en una herramienta de uso que proporcione una ventaja. Con ejemplos como el mencionado anteriormente de la cerveza podemos apreciar como con el Smart Data se alcanza la máxima aplicación de esa información del mundo digital.

Como bien dice su nombre, pasar del grueso que supone la ingente cantidad de datos que el Big Data puede recopilar, a una serie de datos seleccionados de manera adecuada, mediante aplicaciones de patrones y conductas, es el proceso lógico de la información. El Smart Data debería terminar siendo el ganador entre estas dos tendencias.