CONSIDERACIONES PREVIAS:


  • La gran cantidad de datos que se generan día a día está provocando que se busque la forma de aligerar la carga de los servidores en la nube, y de hacer el análisis de los datos importantes en tiempo real.
  • Además, los millones de dispositivos del Internet de las Cosas tienen un problema: recolectan información, pero no hacen nada con ella. La envían a la nube, donde grandes centros de datos la procesan para obtener ciertas conclusiones o activar ciertos eventos.
  • Y aquí es donde entra la tecnología Edge Computing, la cual aporta autonomía a todos esos dispositivos y los hace algo más “listos”.

La magnitud de los datos generados y compartidos por empresas, administraciones públicas, numerosos sectores industriales y entidades científicas han aumentado exponencialmente en los últimos años, llegando a los 33 zettabytes en 2018, cifra que se espera que aumente a un total de 175 ZB en 2025. Es una cifra gigantesca, que revela la magnitud de los últimos avances tecnológicos en el campo de la recolección de información. El Internet de las Cosas, el aumento en el uso de dispositivos conectados, la proliferación de sensores y la tendencia a generar registros de toda actividad digital, son los responsables de esta explosión del volumen de datos.

No obstante, estos millones de dispositivos que nos rodean, se limitan a recolectar la información y a almacenarla en la nube. Su funcionamiento es, por tanto, fundamentalmente pasivo, y no plantea en positivo un uso directo para la gran masa de datos almacenada. Podemos hacer muy inteligente un electrodoméstico, por ejemplo, una heladera, pero si esta heladera no se conecta con los demás (de otras empresas), todo su potencial inteligencia queda limitada. Y ni hablar cuando se trata de entornos industriales y empresariales grandes como fábricas, aeropuertos o edificios de oficinas, por ejemplo. O los autos autónomos.

¿Pero qué pasa si todos esos datos en vez de viajar y llegar hasta la nube se procesan y se analizan antes? ¿Es decir, en algún nodo anterior a su llegada al servidor central o directamente en el dispositivo mismo? De esa manera, cada dispositivo conectado se transformaría también en un nodo de conectividad y almacenamiento. Eso es el Edge Computing.

LA LLEGADA DEL EDGE COMPUTING


El Edge Computing permite que los datos producidos por los dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) se procesen más cerca de donde se crearon en lugar de enviarlos a través de largos recorridos para que lleguen a data centers o nubes.

Esta filosofía, aplicable especialmente en escenarios empresariales e industriales, aporta mucha más autonomía a todos esos dispositivos, mejorando tecnológicamente su inteligencia. Hasta ahora, eran las grandes plataformas de cloud computing las que se encargaban de analizar los datos recolectados por los sensores. No obstante, existe un modo mucho más eficiente de hacerlo: que sean los propios nodos de la red los que puedan analizar los datos, evitando así tener que cargarlos en la nube. Es un completo cambio de paradigma en materia de infraestructura tecnológica de datos.

La principal ventaja que aporta este avance tecnológico es que permite a las organizaciones analizar los datos importantes casi en tiempo real, algo que es una necesidad patente en muchas industrias tales como la fabricación, la salud, las telecomunicaciones o la industria financiera. Se trata, de este modo, que los dispositivos y sensores situados por todas partes se ocupen no solo de recolectar esos datos para enviarlos a la nube, sino de procesarlos directamente. La potencial mejora de los procesos productivos industriales, así como de los procesos operativos empresariales, es enorme. Esto permite a las empresas ahorrar en tiempo y por consecuencia, también dinero.

De hecho, fuentes como Ericsson y Cisco calculan que en 2021 existirán ya entre 30.000 y 50.000 millones de dispositivos IoT. Y lo cierto es que muchos de esos dispositivos conectados incluirán ya la tecnología necesaria para no solo recolectar, sino también procesar los datos.

Pero la principal razón por la que las empresas están optando por la integración de esta tecnología es la privacidad, la seguridad y las preocupaciones regulatorias. Para los procesos que no necesitan estar conectados a Internet, un repositorio local puede ser más seguro y puede no requerir el anonimato obligatorio de los datos estipulados por las leyes de protección de datos.

SITUACIÓN DE MERCADO


Así, el Edge Computing es una tecnología de enorme potencial a corto plazo, cuya inversión en los próximos años se multiplicará por ocho en tan solo seis años: el tamaño del mercado en 2019, solo en Estados Unidos, es de 122 millones de dólares, pero crecerá hasta los 1.039 millones en 2025.

Esto no quiere decir que los centros locales o la nube vayan a desaparecer completamente, sin embargo, se espera que el 80% de las empresas cierren su centro de datos tradicional para 2025, en comparación con el 10% que lo hizo en 2018. Además, según las últimas encuestas, casi el 90% de las empresas ya se ha planteado invertir en una estrategia de Edge Computing en los próximos 12 meses. Y es que estas empresas se han dado cuenta que la nube por sí sola no será suficiente para proporcionar el rendimiento necesario para el número creciente de aplicaciones IoT.

Amazon Web Service

Por ejemplo, AWS (Amazon Web Service) anunció en noviembre, su servicio AWS Outposts, el cual permite llevar los servicios, la infraestructura y los modelos operativos de AWS a prácticamente cualquier centro de datos, lugar de ubicación o instalación física. Puede usar las mismas API, las mismas herramientas, el mismo hardware y la misma funcionalidad en las instalaciones y en la nube para ofrecer una verdadera experiencia híbrida consistente. Outposts se puede utilizar para soportar cargas de trabajo que deben permanecer en las instalaciones debido a su baja latencia o a las necesidades de procesamiento de datos locales.

Microsoft

Pero hay más, próximamente Microsoft lanzará una nueva funcionalidad para su propio servicio de IoT, Azure IoT Edge, el cual mueve el análisis en la nube y lógica de negocios personalizada a los dispositivos para que su organización pueda centrarse en la información empresarial en lugar de en la administración de los datos.

Huawei

Huawei está tremendamente comprometida con esta tecnología, y ha presentado su nuevo banco de pruebas OPC UA sobre TSN, pensado especialmente para analizar las soluciones de Edge computing destinadas a la industria inteligente. Esta solución, destinada a los mercados de manufactura y otras industrias permitirá a los socios garantizar que los productos de Edge computing cumplen con los requisitos y las necesidades de los clientes que están adoptando los nuevos modelos de industria 4.0.

Según han explicado, OPC UA sobre TSN proporciona una red de comunicaciones interconectada en tiempo real, determinista y verdaderamente abierta que permite cumplir con más altos los requisitos de seguridad, ancho de banda y confiabilidad de la infraestructura industrial. También proporciona otros componentes de tecnologías de computación avanzada como el mantenimiento predictivo, el análisis de datos y la virtualización del control industrial.

Además también recientemente ha anunciado el lanzamiento oficial de la plataforma informática de Inteligencia Artificial Atlas, basada en procesadores de Inteligencia Artificial (AI, por sus siglas) de la serie Ascend de Huawei. Atlas ofrece varios productos como módulos aceleradores, tarjetas, edge computing de IA, y dispositivos, que proporcionan una solución de infraestructura de IA para todo tipo de escenarios de IA end to end del dispositivo al Cloud. Es aplicable a campos como smartcities, operadores, finanzas, internet y energía eléctrica.

BIBLIOGRAFÍA