CONSIDERACIONES PREVIAS


  • La micromovilidad es un término que se utiliza para describir medios de transporte que sirven para recorrer distancias cortas, normalmente “el primer o el último kilómetro” de un trayecto.
  • Este fenómeno tiene el potencial de alterar la industria. Que se mantenga la tendencia creciente en estos primeros años dependerá en gran medida de cómo reaccionen las ciudades ante el servicio.
  • La industria espera que los ayuntamientos vean en la micromovilidad un antídoto contra la congestión y la contaminación y una manera de brindar a los consumidores una alternativa real y diaria.
  • Sin embargo, las ciudades podrían verlo en forma negativa. En consecuencia, además de empujar sus negocios, las empresas del sector tendrán que ejercer labores de influencia sobre las administraciones asumiendo un rol proactivo para la creación de una verdadera industria en las áreas urbanas clave.

Los cambios demográficos y el incremento de la población mundial han provocado que las ciudades estén evolucionando a un ritmo vertiginoso. Se prevé que para el año 2030 el número de megaciudades (áreas urbanas con más de diez millones de habitantes) haya aumentado hasta 43, doce más que hoy en día, mientras que para 2040 se espera que el 65 % de la población viva en ciudades.

Este crecimiento trae consigo problemas asociados en aspectos como el medio ambiente y el ahorro de tiempo, por lo que se antoja imprescindible crear soluciones de micromovilidad. Este mercado, en el que se incluyen patinetes, bicicletas y scooters eléctricos, tiene un prometedor futuro en la próxima década como un antídoto amigable contra la congestión y la contaminación.

¿POR QUÉ TRIUNFA?


Desde 2015, las partes interesadas en el mercado de la micromovilidad han invertido más de 5.700 millones de dólares, de los que más del 85% han sido dirigidos a China. El mercado ya ha atraído una sólida base de clientes y lo ha hecho dos o tres veces más rápido que el coche compartido o los servicios de alquiler de vehículos con conductor como Uber o Cabify. En solo unos pocos años, varias empresas nuevas de micromovilidad han aumentado su valoración hasta superar los 1.000 millones de dólares.

Ejemplo de ello es la startup española Movo, la cual ha cerrado una ronda de financiación de 20 millones de euros liderada por la aseguradora Mutua Madrileña y el fondo de capital de riesgo Seaya Ventures. Con esto pretenden llevar sus motos y patinetes eléctricos a un total de diez países para finales de este año.

Además de esto, hay unas circunstancias que han impulsado esta aceleración de su expansión:

  • La mayoría de los lanzamientos de servicios de micromovilidad compartida tienen lugar en entornos propicios. Los consumidores urbanos ya se empiezan a acostumbrar, y a valorar, el uso de soluciones para la movilidad compartida.
  • Además, la micromovilidad facilita el transporte diario de las personas. En muchas ocasiones, es más rápido que el automóvil y proporciona mayor libertad para alcanzar su destino y evitar atascos.
  • Los aspectos económicos relacionados con la micromovilidad compartida son en gran medida favorables para la industria.

Además de todo esto se estima que para 2030 la micromovilidad alcanzará entre los 200.000 y los 300.000 millones de dólares en Estados Unidos, entre 100.000 y 150.000 millones de dólares en Europa y entre 30.000 y 50.000 millones de dólares en China.

EL REY DE LA MICROMOVILIDAD


En los últimos dos años hemos podido ver una avalancha de patinetes eléctricos en las ciudades, y es que este nuevo medio de transporte se ha convertido en el favorito de millones de personas, y por consecuencia en la “niña bonita” de la micromovilidad.

Ante las restricciones por los altos niveles de contaminación, el tráfico, las dificultades para aparcar y una mayor concienciación con el medio ambiente, son muchas las empresas que han visto una oportunidad de negocio dentro del sector.

Protagonistas del sector como Lime o Bird ya están valoradas en miles de millones de dólares, e incluso grandes empresas de la automoción comienzan a hacer movimientos en este sentido.

Ford, por ejemplo, adquirió recientemente Spin, una startup estadounidense por la que se estima que pagó 100 millones de dólares, y en España SEAT ha presentado su eXS, un patinete eléctrico fabricado en colaboración con Segway, y yendo de la mano de la startup UFO.

Por su parte, Volkswagen también quiere sumarse a la carrera de los patinetes eléctricos. La compañía ha confirmado que tiene en cartera varios proyectos muy concretos en torno a la micromovilidad. Todavía están en negociaciones, pero al parecer los patinetes eléctricos que Volkswagen comenzará a alquilar a través de We Share llevan la firma del fabricante estadounidense Segway.

Y BMW ha puesto a la venta en el mercado español su nuevo vehículo de movilidad personal X2 City. Este modelo, que ya está disponible en la red de concesionarios de la marca, supone la entrada del consorcio BMW en el segmento de transporte sostenible del último kilómetro y es el resultado de su colaboración con la firma Kettler Alu-Rad.

PROBLEMAS EN EL PARAÍSO


Pago por uso, movilidad eléctrica y compartida, facilidades de uso mediante una app móvil… Las compañías de e-scooters han sabido cómo convencer al usuario. Al menos, de momento, parece que funciona. Sin embargo, están teniendo muchos más problemas para convencer a los gobiernos locales. Cada vez más ciudades se suman a las quejas por ocupación del espacio público, invasión de carriles bici y aceras por parte de vehículos motorizados y las escasas medida de seguridad vial.

Por eso, tras el boom de 2018, las primeras regulaciones han entrado en vigor. De hecho, algunos análisis señalan que, si el año pasado fue el del crecimiento, este será el de la legislación.

Estados Unidos

En Estados Unidos, a principios de 2018, los patinetes eléctricos transformaron el panorama de las ciudades. Una de las ciudades que más se vio afectada por la proliferación de este método de transporte fue San Francisco, que mediante la autoridad competente del tráfico urbano (SFMTA) se vio obligada a regular la situación. En mayo de 2018 la SFMTA autorizó la entrada de una nueva compañía de alquiler de patinetes eléctricos en la ciudad, que se sumaba a las ya presentes Bird, Lime y Spin. La situación de presión social por la proliferación de estos vehículos en calles y aceras precisó de la actuación de la SFMTA, ya que llegaron a representar una amenaza para la seguridad pública.

Por ello, la Junta Directiva de la SFMTA aprobó un nuevo sistema de permisos y un programa piloto para patinetes eléctricos compartidos y motorizados, mediante una ordenanza municipal que exigió que las compañías que ofrecen este servicio tengan un permiso de la SFMTA. El tope de licencias para toda la ciudad se estableció en 5 compañías, con unos límites de vehículos de 1.250 durante los primeros 6 meses y una ampliación a 2.500 en la segunda parte del año de prueba, siempre y cuando no haya conflictos como hasta ahora.

Alemania

A día de hoy los patinetes eléctricos no están permitidos en Alemania, pero las cosas podrían cambiar muy pronto, ya que el próximo 17 de mayo la Cámara Alta del país votará previsiblemente un decreto para regular los pequeños vehículos eléctricos que autorizará la circulación de patinetes en las calles alemanas.

Francia

Aproximadamente 15.000 patinetes eléctricos operados por varias compañías han inundado la capital francesa desde su introducción el año pasado, las proyecciones dicen que esto podría aumentar a 40.000 a finales de este año.

Con este panorama por delante, el Gobierno de Emmanuel Macron ha anunciado la inclusión en el código de circulación de los patinetes eléctricos y otros dispositivos similares de movilidad personal. A partir de septiembre, comenzarán a regir las restricciones y limitaciones a su uso bajo pena de fuertes multas.

Entre las principales medidas figura la limitación a 25 kilómetros por hora de la velocidad máxima de estos dispositivos, que además tendrán prohibido circular por las aceras. El uso de de patinetes eléctricos y demás dispositivos (como mono-ruedas u hoverboards) quedará prohibido a los menores de 8 años, y hasta los 12, los niños deberán portar casco para montarlos. El patinete eléctrico será además de uso exclusivamente personal, es decir, no se podrá llevar a un pasajero, como es habitual ver hasta ahora en ciudades como París.

España

Mientras tanto en España, la llegada de los patinetes eléctricos está viéndose salpicada por la polémica entre empresas de movilidad y las autoridades locales competentes. En Madrid y Valencia se han estado viviendo problemas para la entrada de este tipo de vehículos en el ecosistema de movilidad.

Actualmente, estos vehículos están regulados bajo la Instrucción 16/V-124 de la Dirección General de Tráfico, en cuanto a su tipología y usos, pero son las administraciones locales de cada ciudad las que crean un reglamento de uso de obligatorio cumplimiento. Por ejemplo, las zonas de uso en Madrid se establecen en ciclocarriles, carriles bici, y en calzadas del área de zona 30 donde la velocidad máxima permitida es de 30 km/h, mientras que Barcelona establece limitaciones de uso en carriles bici, y zonas de 30 km/h. Valencia y Sevilla cuentan con legislación pendiente de aprobación en la actualidad.

En Madrid, el despliegue masivo de patinetes eléctricos como servicio movilidad compartida en la ciudad de Madrid se vió interrumpido a finales de 2018 a expensas de una regulación efectiva, el Ayuntamiento de Madrid inició en febrero de 2019 el trámite para adjudicar las licencias de pertinentes para la actividad de vehículos compartidos dentro de la ordenanza de movilidad urbana. Dentro de este concurso de licencias, el Ayuntamiento de Madrid, en diferentes procesos, ha autorizado la puesta en marcha de casi 10.000 vehículos, habiendo recibido peticiones para hasta 108.000 patinetes. Actualmente, son 22 las empresas de patinetes eléctricos que operan en Madrid.

SINIESTRALIDAD


Los accidentes con vehículos de movilidad personal es más común de lo que nos pensamos. Según datos, la siniestralidad de estos vehículos se triplicará en 2019. Los datos para 2018 son que han existido más de 300 accidentes con víctimas y 5 muertos que utilizaban VMP (vehículos de movilidad personal) en España. El 90% de los accidentes fueron causados por los usuarios de VMP. Respecto a la ubicación de los sucesos, el 33% de ellos sucedieron en la calzada, mientras que el 28% fueron en aceras y el 19% en pasos de peatones.

Las previsiones sobre este 2019 indican que el uso de los VMP puede causar de 15 a 17 muertes este año 2019 si no se toman medidas de regulación.

BIBLIOGRAFÍA