CONSIDERACIONES PREVIAS


  • Robots que aprenden y se vuelven más ‘inteligentes’, coches que eligen de forma independiente qué dirección tomar, cuándo detenerse y dónde estacionar.
  • Todo gracias a la Inteligencia Artificial (IA), una entidad capaz de aumentar su conocimiento a medida que se usa, para resolver problemas cada vez más nuevos y complejos.
  • Expertos vaticinan que el desarrollo de la IA, el mayor reto tecnológico de la historia, dará a luz una nueva generación de robots autónomos capaces de atender nuestras necesidades. Pero ¿constituirán una amenaza?

Todos habremos oído o leído en algún momento de estos últimos años el término “Inteligencia Artificial”, y es que últimamente esta tecnología la tenemos hasta en la sopa. Y es que cuanto más leemos u oímos sobre ella más nos asombra su potencial, pero quizás estemos siendo un poco exagerados con su magia.

La Inteligencia Artificial (IA) no es una especie de genio de la lámpara o una panacea capaz de resolver todos nuestros problemas por sí sola. Es una herramienta, una técnica, que aún necesita (y así será durante mucho tiempo) el trabajo de los seres humanos para funcionar, al fin y al cabo ha sido un invento nuestro.

¿CÓMO EMPEZÓ TODO?


Esta tecnología nos rodea, desde los lugares más cotidianos (conversión de voz en texto, etiquetado de fotografías, detección del fraude) a los más punteros (medicina de alta precisión, predicción de lesiones, coches autónomos). Se encuentra en métodos informáticos como el análisis avanzado de datos, la visión por ordenador, el procesamiento de lenguaje natural y el aprendizaje automático o machine learning.

“La inteligencia artificial está transformando la forma de trabajar de las empresas, así como nuestra manera de interactuar con el mundo”.

Diane Bryant, vicepresidenta ejecutiva y directora general del Data Center Group de Intel.

Pero empecemos por el principio. Lo cierto es que los orígenes de esta tecnología se remontan a la época griega, cuando Aristóteles describió un conjunto de reglas que describen una parte del funcionamiento de la mente para obtener conclusiones racionales, y Ctesibio de Alejandría (250 a. C.) construyó la primera máquina autocontrolada, un regulador del flujo de agua (racional pero sin razonamiento).

A pesar de estos primeros referentes históricos, es a Alan Turing a quien se considera padre de la inteligencia artificial (dando, de hecho, nombre al test que determina la calidad de las IAs). En 1936, este visionario diseñó una máquina capaz de implementar cualquier cálculo que hubiera sido formalmente definido, pilar esencial para que un dispositivo pueda adaptarse a distintos escenarios y “razonamientos”.

EL COMIENZO DE LA ERA DORADA DE LA IA


Fue ya en 1956 cuando John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon acuñaron este término durante la conferencia de Darthmounth para referirse a “la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cálculo inteligentes”. Fue el momento en que empezaron a aparecer los primeros ordenadores digitales en los laboratorios universitarios.

Trenchard More, John McCarthy, Marvin Misky, Oliver Selfridge y Ray Solomonoff / Fotógrafo: Joe Mchling / Fuente: Conferencia sobre Inteligencia Artificial en Dartmouth College,”Los próximos cincuenta años”. AI Magazine

Eso sí, estos científicos erraron por completo a la hora de prever cuando llegarían las primeras inteligencias artificiales, ya que confiaban en que en 10 años (para la década de los 70) estaríamos rodeados por IAs en nuestro mundo. Esto se debió a un optimismo exagerado.

Después de esto, las investigaciones sobre inteligencia artificial sufrieron un importante revés que retrasó el progreso en esta área hasta los 90 y los 2000, cuando la mayoría de las empresas tecnológicas decidieron realizar inversiones mayúsculas en este terreno con el fin de mejorar la capacidad de procesamiento y análisis de la ingente cantidad de datos que se generan en el creciente mundo digital.

IBM Y SU ORDENADOR QUE DESAFIÓ AL HUMANO


De hecho, la consagración definitiva de la inteligencia artificial llegó en 1997, cuando IBM demostró que un sistema informático era capaz de vencer al ajedrez a un humano, y no un humano cualquiera, sino el campeón del mundo Gari Kaspárov. Se llamaba Deep Blue y sirvió de base para que la industria tecnológica y la sociedad en general cobrara conciencia de la relevancia y las posibilidades de las IA.

Fuente: Business Insider

Más tarde sucedería algo parecido con Watson, otro ordenador de IBM ejemplo de Inteligencia Artificial por defecto, que ganó el famoso concurso de preguntas y respuestas ‘Jeopardy!’. “El ordenador de IBM Watson ha salido victorioso de su duelo contra el cerebro humano”, dijo el presentador del programa televisivo de la cadena norteamericana ABC.

Fuente: TICbeat

Fueron años en los que tanto IBM como Microsoft invertían enormes cantidades de dinero para liderar la innovación en esta parcela tecnológica. Ahora, cuando la Inteligencia Artificial ya se ha instalado en nuestras vidas, está ayudando a los tratamientos contra el cáncer, el comercio electrónico, la lucha contra el cibercrimen o la banca internacional y sustituye a los humanos en diversas actividades, empieza a regularse la ética de la IA, y todas las empresas saben la importancia de esta tecnología.

¿A DÓNDE NOS LLEVARÁ LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL?: MACHINE LEARNING Y DEEP LEARNING


Con la Inteligencia Artificial llegó la pregunta de si las máquinas podrían llegar a pensar por sí mismas. Como hemos podido ver, con el paso de los años se les enseñó a jugar al ajedrez, pero eso no representaba un aprendizaje real.

Ante esta revelación, surgió el término de Machine Learning o Aprendizaje Automático (AA) en español , que representa el aprendizaje sin la intervención de un programador. En el comienzo se creía que generar un programa lo suficientemente grande daría como respuesta la manipulación del conocimiento. Instruir a la computadora con un conjunto de reglas (programas), les permitiría dar una respuesta coherente.

Pero aunque esto funcionaba correctamente con problemas sencillos, no podía resolver problemas más complejos, aunque con el tiempo ha ido mejorando mucho.

A lo largo de los años, los seres humanos le han enseñado a las maquinas a actuar por sí solas, pero aún no existe alguna que tome decisiones autónomamente. Sin embargo, gracias al Deep Learning o Aprendizaje Profundo (AP), una de las evoluciones de la inteligencia artificial, ahora es posible que un smartphone se anticipe a las búsquedas que se hacen en Google antes de terminar de escribir.

Cuando se es pequeño se aprenden las vocales para poder aprender el abecedario, y posteriormente se comienza a escribir. Esto es muy similar a lo que es el deep learning.

Fuente: Planeta Chatbot

En 2019, el aprendizaje automático (machine learning) y la inteligencia artificial se integrarán en la plataforma empresarial creando y habilitando operaciones comerciales inteligentes. En el espacio de la Inteligencia Artificial, China va a dejar atrás a los Estados Unidos, emergiendo como un líder en desarrollos y aplicaciones de inteligencia artificial.

Los avances en la tecnología de aprendizaje automático y el entrenamiento de algoritmos resultarán en una IA nueva y más avanzada. Además, hay que señalar que todo apunta a que habrá una convergencia de Inteligencia Artificial, Aprendizaje Automático y Aprendizaje Profundo en aplicaciones empresariales. A medida que la IA y las tecnologías de aprendizaje trabajen juntas para alcanzar mejores resultados, la IA tendrá una mayor precisión en todos los niveles.

EL PROCESAMIENTO DE LENGUAJE NATURAL


De acuerdo con las últimas estadísticas del mercado, la creación de datos se está acelerando. De hecho, se espera que para el año 2025 se habrán creado más de 175ZB de datos en el mundo, un dato que será 5 veces superior al registrado en 2018.

El 79% de estos datos están en formato texto, de ahí que el llamado Procesamiento del Lenguaje Natural (PLN), NLP por sus siglas en inglés, este cogiendo tanta importancia, se haya convertido en una de las áreas de mayor potencial dentro de la IA, y se perciba como elemento clave en la gestión de datos del futuro más cercano.

Fuente: IDC

El Procesamiento del Lenguaje Natural es una rama de conocimiento de la Inteligencia Artificial que, esencialmente, pretende conseguir que una máquina comprenda lo que expresa una persona mediante el uso de una lengua natural (inglés, español, chino…). El objetivo es poder dotar a la máquina de la capacidad de interpretar el texto simulando la habilidad humana de entender el lenguaje.

Fuente: Data Centric

Algunos incluso quieren dotar a las máquinas de empatía. Un sistema de inteligencia artificial con capacidad de empatía podría proporcionar interacciones más naturales, teniendo en cuenta nuestro estado de ánimo o sentimientos. Los asistentes de voz son un ejemplo de ello. La forma en que entregan la información podría ser modulada para responder apropiadamente en función del estado emocional actual de un individuo, resultando en una experiencia más natural.

En conclusión, el PLN es considerado uno de los grandes retos de la IA ya que es una una de las tareas más complicadas y desafiantes: ¿cómo comprender realmente el significado de un texto? ¿cómo intuir neologismos, ironías, chistes o poesía? Si la estrategia/algoritmo que utilizamos no sortea esas dificultades de nada nos servirán los resultados obtenidos.

Aún así, esta tecnología tiene la capacidad de poder volver a las máquinas mucho más versátiles al momento de interactuar con el entorno, dando capacidad de comprender mejor, de explicarse, en definitiva, de comunicarse.

Además, si combinamos las técnicas de NLP con deep learning, la combinación de nuevas posibilidades es brutal y sin límites.

LA VELOCIDAD DE PROCESAMIENTO: EL 5G


Después de haber enseñado a las máquinas a pensar y a hablar con lógica, el siguiente escalón es darles la capacidad para comunicarse entre ellas, gracias a una tecnología con verdadera velocidad de procesamiento, el 5G.

Con la llegada del 5G todo estará conectado. Miles de millones de objetos, de cosas, de personas. Que además estarán interconectadas entre sí a velocidades de hasta 20 Gbps, y con latencias de menos de cinco milisengundos, traerán una nueva generación de servicios.

La inteligencia artificial, los algoritmos, el machine learning, las redes neuronales, el procesamiento natural del lenguaje,… serán la clave para procesar toda esa ingente cantidad de datos para generar con ellos un nuevo mundo de servicios.

“El 5G es 100 veces más rápido que el 4G. Permitirá tener hasta 100 veces más dispositivos conectados que ahora y reducirá el consumo energético en un 90%.”

Y es que según los expertos, las nuevas redes 5G, junto con la IA, la extensión del Internet de las Cosas y la computación cuántica, cambiarán el mundo. La conectividad inteligente tendrá un impacto significativo y positivo en las personas, marcará el comienzo de una nueva era definida por experiencias personalizadas.

LA ERA DE LAS MÁQUINAS: EL FUTURO YA LLEGÓ


Se nos promete un futuro de chatbots inteligentes, coches autónomos y asistentes digitales, un futuro algunas veces pintado con un tinte sombrío y otras veces de manera utópica, en donde los trabajos serán escasos y la mayoría de la actividad económica será manejada por robots y maquinas embebidas con IA.

A día de hoy ya existen o se está desarrollando:

  • Cámaras con sistemas de análisis de imagen que son capaces de precisar en tiempo real qué cantidad de personas hay en un área determinada, por ejemplo en una movilización. Pueden detallar incluso los niveles de actividad por sector, y en un evento masivo son capaces de repasar rostro por rostro hasta encontrar a una persona que esta siendo buscada.
  • Consultas médicas a distancia a través de una simple llamada de videoconferencia en la que, mediante el 5G y la tecnología 3D, el esqueleto del paciente puede ser simulado y su imagen gira hasta 360 grados.
El esqueleto humano se refleja en la pantalla durante una videollamada. Este tipo de consultas médicas con exámenes virtuales serán posibles con la tecnología 5G. Fuente: MWC
  • Vehículos que se comunican entre sí a través de redes 5G y sistemas de inteligencia artificial que monitorean la conducta de los autos adyacentes y responden de forma acorde, por ejemplo, aplicando los frenos y solicitando asistencia de forma automática en caso de accidentes.
  • Los datos sobre clima, condiciones de la superficie, trabajos en carreteras o congestiones podrán reenviarse en tiempo real desde el casco de un ciclista y esto, combinado con la IA, puede ayudar a que los usuarios de carreteras elijan mejores rutas.
  • Un panal que en su interior tiene instalado un dispositivo: este aparato registra datos de la temperatura, la humedad, el nivel de producción y el estado de las abejas que trabajan allí.
  • Un sistema de procesadores de Intel que integra ocho millones de neuronas y que está inspirado en el cerebro humano. Este sistema neuromórfico compuesto de 64 chips y denominado Pohoiki Beach, asemeja los principios de los cerebros biológicos a las arquitecturas informáticas.
  • O lo último de Elon Musk que está dando mucho de que hablar, Neuralink. Una empresa que quiere desarrollar la tecnología para conectar nuestras mentes a internet. Los avances hechos en esta tecnología parecen de ciencia ficción, y es que la compañía busca conseguir implantar “hilos” en el cerebro humano que permitan comunicar áreas concretas del mismo con el exterior. La intención es restaurar la capacidad de hablar, escuchar o moverse a personas que han perdido dichas capacidades.
La “máquina de coser”, la “aguja” y el “hilo” de Neuralink. Fuente: Neuralink

Estos son algunos de los muchísimos ejemplos de usos que se está dando a estas tecnologías, las cuales pueden impulsar el progreso de la humanidad en temas realmente relevantes como la educación, la salud y el transporte.

¿SERÁ REALMENTE UNA AMENAZA?


Expertos vaticinan que el desarrollo de la IA, el mayor reto tecnológico de la historia, dará a luz una nueva generación de robots autónomos capaces de atender nuestras necesidades. Pero ¿constituirán una amenaza?

De cualquier modo, durante los últimos años se ha elevado el tono de la controversia entre quienes la observan como un beneficio y quienes la perciben como una amenaza. Pero, ¿amenaza realmente la inteligencia artificial a la raza humana? Si bien aterra a muchos una creciente robotización industrial que haga desaparecer puestos de trabajo, también es cierto que esta circunstancia genera nuevas oportunidades laborales en áreas tan variadas como la ingeniería mecánica o electrónica, la informática, las operaciones financieras o las tareas de oficina.

Los datos concluyen que para el año 2035 el efecto de IA sobre 12 economías desarrolladas significaría la duplicación de sus tasas de crecimiento económico y que su huella en los negocios incrementará la productividad del trabajo en un 40%.

Sin dudas, la IA impondrá un cambio sustancial en la vida humana en este siglo, y mientras unos están expectantes de lo que pueda llegar a ofrecer, los más escépticos también temen al rol que jugarán los gobiernos en este asunto.

BIBLIOGRAFÍA